En todos los espacios en los que he tenido la suerte de trabajar, sean conocidos o no, se respira un algo que los hace especiales. Si además tienes la suerte de realizar el reportaje de boda en un lugar emblemático como la Casa Fuster de Barcelona, entonces ya es el no va más.
Cualquiera puede pensar que casándote en un lugar arquitectónicamente muy conocido el resultado será sinónimo de fotos espectaculares. ¿Pero estamos seguros de esto? Ojo, que cómo dice el refrán, el hábito no hace al monje.
Visualmente uno puede caer en el error de pensar que la belleza del entorno, o la fama del espacio jugarán a favor tuyo en el resultado final. Y la verdad es que puede ser así, si cómo fotógrafo de bodas no cometes errores de principiante como estar más pendiente del espacio que de la pareja a la que fotografías.
Un ejemplo, ¿qué tienen en común las fotos hechas delante de la Sagrada Familia? Qué todas son iguales, sólo cambia el sujeto fotografiado. El entorno es la prioridad y el sujeto está en plano secundario.
Pero hablando del entorno también hay que tener en cuenta que no es lo mismo fotografiar exteriores que interiores. Las distancias, los encuadres, los objetos, las columnas…todo absolutamente todo hay que tenerlo en cuenta. A veces sucede que miras una fotografía y no sabes porqué pero no acaba de encajar. Seguramente el encuadre no sea correcto, o sin darnos cuenta las columnas no están rectas. Aquí radica la importancia de disponer de un buen material fotográfico y sobretodo del ojo del fotógrafo. En este ejemplo lo veréis fácilmente.

Imagen sin retocar. Error en la captura. La columna cae.

Imagen correcta. Todas la líneas verticales son correctas.
Otro problema común de fotografiar un espacio en el que conviven personas ajenas a la boda es que si no vigilas el encuadre siempre aparece alguien «molestando», o mobiliario que perjudican el resultado final de la foto. Es importante estar alerta y jugar a esquivar todo lo que desmerece la imagen.


El éxito está en cómo un fotógrafo profesional puede sacar el máximo partido del entorno sin caer en la imagen típica que miles de turistas se llevan en sus cámaras cada año. El quid está en encontrar el encuadre acertado, en ser creativo a la hora de visualizar la fotografía, jugar con los espacios, las sombras para conseguir que la belleza del espacio juegue a tu favor sin perder ni un segundo de vista lo que realmente es importante, tu y tu pareja.
“Sin priorizar a la pareja, quizá se conseguirá una bonita fotografía pero difícilmente transmitirá la emoción y sentimiento de ese momento”.
Es importante no olvidar que la fotografía de boda en su esencia consiste en explicar una historia, tu historia, en uno de los días claves de tu vida. Pregúntate, ¿quieres que tu historia esté explicada siendo tu el protagonista o el actor secundario? ¿Quieres que las fotografías sean bonitas pero impersonales o que también tengan alma?
Así que cuando tengas que escoger a un fotógrafo para explicar tu historia, ya sea en un entorno muy conocido o anónimo, mira su trabajo con cierto ojo crítico. Fíjate en cómo juega con el espacio y sobretodo en cómo integra a la pareja con la belleza del entorno. Los protagonistas de la historia debéis ser vosotros y el entorno el actor secundario. Así el objetivo real es que más allá de reconocer el espacio, las fotografías te transmitan emoción y expliquen una historia. Tu historia.
Si quieres que te explique mi experiencia realizando el reportaje de boda en Casa Fuster de Barcelona, ponte en contacto conmigo y lo hablamos.
